Cuenca, Soria y Teruel, más despobladas que Laponia pero con mayor potencial de producción de energía renovable que Alemania: La España vaciada juega su baza más verde para convertir la desventaja en fortaleza, la despoblación en energía verde.

Según el informe de la Red de Áreas Escasamente Pobladas del Sur de Europa (SSPA), Cuenca, Soria y Teruel, con una densidad de población de menos de 12,5 habitantes por km cuadrado, atesoran precisamente por eso un enorme potencial energético. Estas provincias, donde solo vive el 0,9% de la población española, acarician ya la neutralidad climática ¿Qué significa esto?

 

La cantidad de espacios naturales, la baja emisión de gases de efecto invernadero y la implantación de energías limpias en su territorio, permiten no solo que su balance medioambiental sea positivo, sino que contribuyan beneficiosamente al balance medioambiental nacional. Es por ello que se conocen como ‘territorios donantes’, una etiqueta que pretende despertar conciencias y apostar por el reequilibrio social, económico y demográfico de estas provincias.

Más hectáreas de disfrute que en el resto de España

Uno de los aspectos destacables, a la hora de evaluar las posibilidades de estas zonas, es el número de hectáreas por habitante y el valor de los ecosistemas que albergan. En el caso de Cuenca, a cada habitante le corresponden 44.67 ha, una superficie de disfrute muy superior al de otras provincias. Otro dato importante es el valor monetario medio de los servicios ecosistémicos de Cuenca, que en 2020 habría alcanzado los 492 923 532 millones de euros.

Medidas concretas para los territorios donantes

¿Qué acciones son necesarias para que estos territorios puedas seguir aportando su valiosa contribución al resto de España?

Entre muchas otras, se establecen estas medidas generales:

  • Sensibilizar a la población de las graves e inmediatas consecuencias del cambio climática. Es crucial no solo contaminar menos, sino potenciar el valor de los territorios que brindan beneficios al balance ambiental.
  • Cuantificar el valor de los ecosistemas de estos territorios mediante herramientas adecuadas, para poder establecer las compensaciones económicas de un modo proporcional.
  • Elaborar nuevas leyes que aborden la necesidad de equilibrio entre población y territorio, y situarlo en el centro de la toma de las decisiones políticas. Priorizar esta medida redundará en el beneficio de toda la sociedad.
  • Compensar económicamente a los territorios donantes por su valor ambiental y la nula rentabilidad que generan.
  • Fomentar y recompensar la implantación en los territorios donantes de empresas verdes que generen empleo de calidad.
  • Crear un fondo de compensación para el desarrollo y mantenimiento de estos territorios y trabar alianzas público-privadas para llevar a cabo las propuestas de la red SSPA.

 

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