De todas las paradojas de España, la de la energía solar es una de las más obvias y flagrantes. Siendo el país de Europa con mayor número de horas de sol /año, no solo vamos a la cola en producción de energía fotovoltaica –siendo pioneros en su fabricación e instalación-, sino que   además esta forma de energía limpia se persigue y penaliza.

Después del anuncio de las subvenciones a las placas fotovoltaicas que animó a miles de inversores a la compra e instalación de las mismas, generando un efecto llamada que atrajo  desde pequeños usuarios particulares a fondos inversores extranjeros de todo el mundo, llegó la sorprendente noticia de la retirada de las ayudas.

Desde entonces, los pleitos tanto a nivel nacional como internacional se suceden, en este segundo caso bajo las reglas de derecho mercantil de la ONU (Uncitral).

Los pequeños  inversores se ven obligados a la venta o alquiler de sus instalaciones, en algunos casos a fondos buitres, para pagar las gravosas primas antes subvencionadas por el Estado. Los grandes grupos energéticos internacionales como RWE, fondos soberanos como los de Abu Dabi, empresas municipales de Alemania, el fondo de pensiones de los funcionarios de Canadá, etc  que se animaron a invertir en esta energía limpia atraídos por los jugosos beneficios de la subvención, exigen ahora una compensación. Hay más de 20 expedientes abiertos  en cámaras de arbitraje –la mayor parte en el Banco Mundial- como consecuencia de los recortes aprobados de 2010 a 2013, aunque la mayor parte de ellos contra la reforma eléctrica aprobada por el actual Gobierno.

España ha ganado el primer pleito internacional interpuesto contra los recortes retributivos a las energías renovables. La Cámara de Comercio de Estocolmoha desestimado el laudo de un grupo de inversores holandeses y luxemburgueses, contra el recorte a la energía fotovoltaica del Ejecutivo socialista en 2010. El Tribunal considera que las nuevas leyes no violaron la expectativa legítima de los inversores.

 

Electricidad limpia

Donde entra el sol, no entra el doctor 

Encaremos el tema desde la perspectiva de cumplimiento de los objetivos de la Cumbre de París en 2020 ¿Cómo se plantea España la obligatoriedad del Acuerdo? ¿Cómo espera alcanzar dichos objetivos?

Hace tan solo unas semanas asistíamos al debate sobre energía nuclear en España –y en Europa- contemplando la posibilidad de alargar la vida de las centrales obsoletas como Garoña. También ha saltado a la prensa la noticia del acuerdo con el país de los ayatolás, para la instalación de una refinería en el estratégico enclave del sur de España. ¿No invertimos en energía limpia y pretendemos aumentar la energía contaminante? ¿Es esa la política energética que queremos para un país con el mayor potencial fotovoltaico de Europa?

La Comisión Europea ya ha advertido al Gobierno de España de su excesivo intervencionismo en el mercado energético, así como del peligro de incumplimiento de los objetivos de 2020 en materia de renovables. Bruselas aconseja al Ejecutivo español que “se deben tomar las medidas necesarias para minimizar el impacto de la reforma en la producción de renovables y cogeneración para asegurar que España es capaz de cumplir con sus objetivos de renovables para 2020”.

Verdaderamente es necesaria una renovación. España es capaz de encabezar el liderazgo tecnológico mundial en energías limpias, pero como hemos leído estos días en las redes sociales: si queremos una política energética para los nuevos tiempos, no podemos encomendársela a quien apuesta por energías del siglo pasado.

 

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