¿Cuánto influye la geografía en las decisiones políticas? ¿Y en la elección del modelo energético de un país? España, situada en el extremo más occidental de Europa, emparedada entre Francia y el Norte de África, está reclamando en las instancias europeas un precio justo por la energía dado el bajo nivel de interconexión del país. Portugal, nuestro compañero de la ‘isla eléctrica’ ibérica, está en la misma batalla.

Mientras tanto, la guerra de Ucrania, los oleoductos dañados del mar del Norte, y el resto de factores desestabilizadores, amenazan el horizonte de empoderamiento al que aspirábamos.  ¿Cómo nos afectará todo eso?

Hay vida más allá de este invierno

El papel del consumidor será importante. Ya se prevé un invierno de sacrificios domésticos en cuanto al uso de la energía y mayores gastos debidos a la inflación. Pero más allá de este invierno contemplemos lo que España, en el marco de la Unión Europea, debe acometer de aquí a 2030 en materia de interconexión energética para cumplir con los objetivos propuestos:

  • integración de energías renovables
  • óptima gestión de la demanda
  • redes inteligentes y optimizadas
  • innovación tecnológica
  • mayor importancia al papel del consumidor.

Europa quiere contar con una red que permita el trasvase de energía entre países, asegurando la estabilidad; un mercado interior de la energía que abarate los costes de producción y garantice el suministro. Pero no es tan sencillo cuando estás en la esquina del continente. Para pertenecer a este club, España debe alcanzar una potencia de interconexión del 15% de la capacidad total de producción en 2030. Si no lo consiguiera, se quedaría fuera del mercado.

La aldea gala y otros agentes

Además de las barreras físicas, económicas y medioambientales, existen conflictos de intereses geopolíticos con los países vecinos. Si se mejoraran las interconexiones internacionales con Francia, España y Portugal aumentarían su capacidad de exportación haciéndose más competitivos al abaratar sus costes. Por este motivo, entre otros, el presidente galo intenta dilatar en lo posible la decisión…

Actualmente España compra energía nuclear a Francia y le vende energía verde. Con un parque nuclear envejecido, el país vecino debe afrontar en breve la decisión de perpetuar o reconvertir su modelo energético.

Marruecos y España están unidas por dos conexiones que atraviesan el estrecho de Gibraltar. Las relaciones son buenas y sin duda estratégicas para la Unión Europea, pero de escaso flujo. Grandes proyectos podrían estar a punto de aprobarse, pero por lo pronto se hallan en fase de compromiso y buenos propósitos.

España podría ya ser puntera en exportación de energía renovable a pesar de que hemos comenzado más tarde que otros socios europeos a implantarla. El potencial es enorme, y es solo cuestión de tiempo e inversión que comencemos a comercializarla a un precio justo. Hay muchos intereses, condicionantes políticos y geográficos, conflictos de seguridad y planteamientos que discutir; habrá que esperar al próximo capítulo de La Isla -eléctrica- de las Tentaciones para saber cómo acaba esto.

Nosotros, por lo pronto, seguimos implantando fotovoltaica.

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