España recibió el año 2015, según datos del Instituto Nacional de Estadística, 65 millones de turistas. Es la nación del mundo con mayores ingresos en ese sector después de EEUU, por lo que el turismo juega un papel clave en el desarrollo económico nacional como generador de empleo e impulsor de las empresas asociadas a esta actividad. Las bonanzas no viajan solas: el gasto energético de los grandes edificios vinculados a este sector económico es escalofriante.

Observemos cuál es la situación general en el sector terciario, donde hoteles y comercios detentan los primeros puestos en consumo de energía. La eficiencia energética en sus procesos e instalaciones se impone como un requisito indispensable para ahorrar consumo y favorecer el balance medioambiental. Además, para una amplia mayoría de turistas, el ‘alojamiento verde’ se ha convertido en un poderoso atractivo adicional, que aporta a su estancia un valor añadido.

Según el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) los edificios del sector terciario -administrativos, comerciales, hoteles, centros de ocio y sanitarios- consumen  el 20% de energía final en España. Los gastos inherentes a su actividad como calefacción, refrigeración, agua caliente, ventilación, iluminación, etc son responsables de ese impactante dato. Y no se va a reducir tan solo pidiendo a los huéspedes de los hoteles que no cambien de toalla a menos que sea necesario, sino con la revisión de los procesos para detectar posibles fugas, enmendando disfunciones de los equipos o sistemas y empleando la tecnología necesaria para su máxima optimización. Hay que afrontar el cambio con las herramientas adecuadas, hagámoslo cuanto antes y empecemos a aprovecharnos de las ventajas de la eficiencia.

No se trata de ser vegano

Los espacios que decidan convertirse en alojamientos sostenibles –y en mayor o menor medida todos tendrán que hacerlo- deben seguir una hoja de ruta determinada, donde lo primero es ponerse en manos profesionales para que realicen una auditoría de eficiencia energética.

El principio de la eficiencia energética debe presidir cualquier proyecto importante de electricidad. En Belmonte (Cuenca) nos encomendaron la ampliación de la instalación eléctrica del Hotel Palacio de Buenavista. Necesitaban habilitar nuevos espacios para restauración y aparcamiento, así como la creación de otras plazas hoteleras. Decidimos diseñar la instalación con un criterio innovador, basado en asegurar el confort de los huéspedes potenciando a la vez el ahorro energético.

En Electricidad Harinero realizamos este tipo de trabajos partiendo siempre de un análisis en el que establecemos mediciones y realizamos los controles adecuados para identificar las debilidades de equipos e instalaciones. Esto nos asegura la subsanación de los problemas de un modo fácilmente observable por el cliente.  En esta ocasión la instalación consistía en montaje de un cuadro general y varios cuadros secundarios de plantas, control de climatización y agua a través de variación de velocidad, batería de condensadores para suprimir la energía reactiva y grupo electrógeno insonorizado de servicio de emergencia.

La Administración dispone una serie de ayudas para adecuar los establecimientos al nuevo escenario energético, aunque el gran beneficio económico se obtiene principalmente del ahorro en los consumos.

La nueva cultura del ‘turismo sostenible’ puede reportar un doble provecho a los hoteles españoles: el ahorro al pasarse al ‘lado verde’ de la fuerza y ver cómo aumenta su valor ante clientes cada vez más sensibles al lugar en que duermen.

Vacaciones sí, pero si es ‘green thinking’ mejor.

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