Como sutilmente afirmó Fernando Simón, respondiendo a la interpelación de un periodista que cuestionaba la apertura de fronteras a los visitantes extranjeros, «… tal vez en el futuro seamos un país que vivamos de la ciencia, pero ahora mismo somos un país que vivimos del turismo en un porcentaje muy importante”. ¿Queremos perpetuar el modelo económico que llevamos arrastrando desde los años 60? ¿Podemos elegir algo mejor? Sí, sin duda.

Vivir de la ciencia

Pues bien, el modelo productivo de nuestro país está empezando a experimentar cambios interesantes. España ha decidido reorientar su política energética apostando por las renovables, creando nuevos modelos de negocio y aprovechando sus enormes recursos naturales y empresas líderes en estas tecnologías. La búsqueda de soluciones para reactivar la economía tras el confinamiento, así como el compromiso de Europa con su Pacto Verde, ha precipitado las nuevas políticas en materia de energía en nuestro país. España ha optado por favorecer las energías renovables para generar empleo de calidad y resultar más competitivos.

El Consejo de Ministros aprobó el martes 23 de junio un Real Decreto-ley que prevé una batería de medidas para conseguir un sistema eléctrico 100% renovable en 2050, creando empleo de calidad y utilizando la cadena de valor con que ya contamos. El Real Decreto permite que el nuevo sistema beneficie al total de los consumidores, que disfrutarán de una electricidad más barata tras la integración de las energías renovables. Podremos ser más competitivos y generar más empleo: un total de 107.000 a 135.000 puestos/año durante la próxima década.

El Instituto de Transición Justa

El Gobierno ha creado para ello un organismo que centralizará todas las operaciones relacionadas con la transformación energética: el Instituto de Transición Justa. Su principal objetivo será potenciar la capacidad de evaluación del sector energético durante el proceso de abandono del carbón.

Se regularán también mediante este decreto las comunidades de energía renovables, que permiten a los ciudadanos y las autoridades locales ser socios de proyectos de energías renovables en sus localidades. La posibilidad de combinar diferentes tipos de energía, como eólica y fotovoltaica, hará posible el uso de la red eléctrica existente minimizando el impacto ambiental.

Expectantes, esperanzados, algo incrédulos… todo indica que lo que parecía un sueño se está haciendo realidad y que más pronto que tarde podremos, al menos en parte, vivir de la ciencia.

Energía solar fotovoltaica

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