En los últimos 10 años la cifra de cabezas de cerdos en la provincia de Cuenca se ha multiplicado por cuatro, mientras que la población ha caído un 8%. Algunas asociaciones han puesto el grito en el cielo, pues a tenor del dato las explotaciones porcinas no siempre irían asociadas a la creación de empleo en la zona. Otra cuestión espinosa que alegan estas organizaciones es la eliminación de purines, el excremento altamente contaminante que producen estos animales y que, en algunos casos, ha protagonizado escándalos medioambientales.

¿Cuánto hay de verdad en todo esto? Pues como suele ocurrir, en el medio está la virtud. El componente contaminante de los purines es innegable, pero el efecto en el medioambiente puede amortiguarse e incluso transformarse en beneficioso si son tratados en una planta de biogás.

Como ya apuntábamos en el artículo de este mismo blog ‘Biogás, basura sublime’, la plantas de biogás se consideran una de las soluciones biosostenibles más eficientes para solucionar los problemas de los residuos en las grandes explotaciones agropecuarias. En este gráfico podéis observar de una manera sencilla el ciclo de los purines y el efecto que produce, no solo en la propia granja donde está instalada la planta, sino en las instalaciones agropecuarias de la zona.

planta de biogás eficiencia energética

Los estiércoles de las granjas de la zona, tanto de los cerdos como de las gallinas y ovejas, se recogen y mezclan con el resto de residuos, entre los que se encuentran los contaminantes lactosueros derivados de la fabricación de quesos. En los digestores se produce la fermentación anaeróbica de los residuos, que generarán biogás: una mezcla de metano, agua y dióxido de carbono que se condensará para alimentar al motor y producir electricidad.

El resto sólido de los residuos se convertirá en abono y el líquido en agua para el riego de los cultivos cercanos. La producción de electricidad permite, además, mantener en este caso las calefacciones para las diferentes naves donde se encuentran los cerdos. Conseguimos eliminar el problema de la contaminación de los purines y, gracias al proceso circular de la planta, producir energía limpia.

¿Cuál es el problema entonces? ¡Biogás para todos!

cómo funciona una planta de biogás

El principal inconveniente de una planta de biogás es el elevado coste de implantación y mantenimiento; no hay que desestimar la enorme inversión inicial que requiere. Algunas empresas concienciadas con el bienestar animal y la sostenibilidad del medio apuestan aún así y consiguen resultados prometedores, como un balance energético -la diferencia entre la energía que producen y la que consumen – de 1.805.000 Kw/hora, el equivalente a 1000 barriles de petróleo. La conclusión es categórica: la planta de biogás no solo no contamina, sino que evita -con la recogida de residuos de otras explotaciones de la zona- la emisión de hasta 1300 toneladas de metano/año.

En Electricidad Harinero contribuimos, con nuestro trabajo, a hacer de Castilla-La Mancha un espacio cada vez más amable ¡también para los cerdos! 😉

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